lunes, 21 de noviembre de 2005

San Petesburgo sensations IV, Clubes y catedrales

Después de un día cultural....toca una noche de juerga

Asi que tras patearnos las dos inmesas posesiones zaristas, cenamos por nuestra cuenta en un "cuchitril" en frente del hotel a base de unos perritos calientes gigantes recubiertos de...queso? y acto seguido subimos al hotel a bebernos parte del vodka que habíamos comprado en una expedición previa por las calles petesburguesas. Había poco tiempo para beberse el vodka así que básicamente nos inventamos un juego en el que tu mandabas beber a alguién y ese destino se convertía en el origen del siguiente turno, con cierta velocidad se hace bastante divertido.

Para llegar a nuestro destino, el club "havana club", valga la redundancia, tuvimos que coger el metro. A estas alturas ya expertos en ello, pues ya lo habíamos cogido por la tarde para volver al hotel, una auténtica aventura, pues nadie habla inglés y tuvimos que guiarnos entre carteles en ruso (que por si no lo sabéis están escritos en escritura cirílica, nada que ver con la occidental, donde las p's son r's, por ejemplo) y preguntas a base de señas. Para algo somos casi-ingenieros

A pesar del nombre del club, poco tenía de latino, sólo unos camareros morenitos, que por supuesto eran rusos (quiza con antepasados latinos). Este no estaba tan bien como el de la noche anterior, pero como ibamos todos juntos, pues quieras que no, te lo pasas en grande. Como anecdota decir que conseguí tener algo más intenso que una conversación con una holandesa que venía en el viaje que me despertaba cierta curiosidad (que para algo es mi blog no?)

De nuevo vuelta en taxi por 200 rublos y a dormir cuatro horitas que no estaba la noche pa perder el tiempo. A la mañana siguiente, como siempre, me levanté el último, lo cual no me impidió ducharme, desayunar como dios manda y acudir al autobús para esperar a otra gente más lenta aun que yo Muchas risas

La mañana estuvo dedicada a ver las bellezas que ofrece San Petesburgo, entre ellas la Saint Isaac's cathedral, cuyas columnas pesaban más de una tonelada cada una y para su enderezamiento se emplearon sistemas bastante innovadores. La cúpula además tiene varias particularidades como por ejemplo su doble revestimiento, uno parabólico y otro semiesférico que permiten un aislamiento térmico así como un soporte excepcional para la pesada y gigantesca cúpula, a la cual subimos y desde la que se podía observar toda la ciudad.

Además fuimos a otra catedral, no recuerdo ahora el nombre, de estilo ruso (muy parecida a la que hay en la plaza roja de Moscú), cuyo interior estaba revestido por completo a base de mosaicos, pues en un principio fue construida como monumento en honor de una esposa de un zar y no como catedral.

Por la tarde había tiempo libre, así que decidimos comer rápidamente y partir hacia el hotel para dormir un poco, ya que por la noche esperaba "Metro club", la discoteca más grande de San Petesburgo. Esta discoteca de tres plantas cuenta para la seguridad con el equipo nacional ruso femenino de judo (verídico), y tiene una seguridad tal que no puedes entrar ni siquiera con chicles pues "pueden contener droga".

La discoteca está realmente bien, y como os podéis imaginar, si en un club medio de la ciudad el nivel de las mujeres es excepcional, en esta discoteca ya te sentías como en el mismísimo paraiso. Y así fue, tardamos del orden de 15 minutos en encontrar un grupo de rusas dispuestas a pasar la noche con nosotros (lástima que fueran de las que consideraban lo de los besos como algo excepcional). Lo pasamos genial, y por supuesto, había más chicas en el local Guiño.

Tras muuuucho bailar y cortejar, a eso de las cinco y media tomamos otro taxi al modico precio de 200 rublos y a dormir las 3 horitas justas para iniciar el camino de "vuelta a casa".

Del viaje de vuelta destacar las cinco veces adicionales de revisión de pasaporte (estos debían ser hijos de otras meretrices rusas) y el incontable número de inútiles paradas que te despertaban de forma igualmente inútil.

Balance: Extraordinario

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