lunes, 28 de noviembre de 2005
Hangover post-desmadre
:]Si el viernes noche estuvo tranquilito (unos billares a ritmo de música a todo volúmen con el trío lalala de las canarias marcándose bailes entre tiro y tiro...esto último suena bastante mal...), lo del sabado se nos fue de las manos.
La actividad pre-party comenzó a media tarde al ir convocando a la gente para el evento..."Chicos, que nos vamos a Kannelmaki, cogemos el 102T de las 20:22, decídselo a estos". Allí estábamos, el selecto grupo de Otaniemi cogiendo el autobús destino a la convocatoria.
Nada más llegar y en vista de lo nevado del paisaje, comenzamos una cruenta batalla de nieve
mientras esperábamos a los anfitriones a la salida de la parada de tren. Por poco me quedo sordo gracias a la puntería de los contrincantes.
Cuando llegamos al piso comenzamos a sacar la artilleria (packscerveceros, vodka para el duro, zumitos y ron para un servidor). Y es que jugar al duro tiene una finalidad muy clara, hacer que la gente beba entre piques, enfrentamientos y esa alegría que te sube por el cuerpo cuando consigues introducir la moneda en el vasito y tienes en tus manos la siguiente víctima del oro ruso. :]
Con esto aún no habíamos salido de los cauces normales de una de estas reuniones, pero la cosa comenzó a calentarse cuando comenzamos a mojar el "enterprise" (traducción momentánea de "entrepiso"), cuando comenzó la batalla de hielos, cuando el propietario del piso sacó a pasear la alcachofa de la ducha, cuando comenzaron los bollos en el pequeño pero robusto sofá, cuando se nos ocurrió la idea de colar chapas en escotes(lástima no conseguirlo), cuando el ketchup se convirtió en un combinado más, cuando llevabamos un rato con la regla del que bebe con la derecha bebe por dos o cuando para culminar la noche decidimos tirar por la terraza una televisión de veintipico pulgadas ante el permiso del propietario.
Cuando ya habíamos ocasionado el destrozo suficiente decidimos partir hacia Helsinki, studio51 sería el fin de fiesta. Tengo que decir que en Helsinki hay un selecto grupo de mujeres entre veintimuchos y treintaypocos que se conservan realmente bien y que con frecuencia se congregan en este sitio, así que allí fuimos y allí las encontramos. Es curioso como, a su edad, cuando se acerca un apuesto jovencito, aumente su líbido.

10 años de diferencia a tomar por saco
La actividad pre-party comenzó a media tarde al ir convocando a la gente para el evento..."Chicos, que nos vamos a Kannelmaki, cogemos el 102T de las 20:22, decídselo a estos". Allí estábamos, el selecto grupo de Otaniemi cogiendo el autobús destino a la convocatoria.
Nada más llegar y en vista de lo nevado del paisaje, comenzamos una cruenta batalla de nieve
mientras esperábamos a los anfitriones a la salida de la parada de tren. Por poco me quedo sordo gracias a la puntería de los contrincantes.
Cuando llegamos al piso comenzamos a sacar la artilleria (packscerveceros, vodka para el duro, zumitos y ron para un servidor). Y es que jugar al duro tiene una finalidad muy clara, hacer que la gente beba entre piques, enfrentamientos y esa alegría que te sube por el cuerpo cuando consigues introducir la moneda en el vasito y tienes en tus manos la siguiente víctima del oro ruso. :]
Con esto aún no habíamos salido de los cauces normales de una de estas reuniones, pero la cosa comenzó a calentarse cuando comenzamos a mojar el "enterprise" (traducción momentánea de "entrepiso"), cuando comenzó la batalla de hielos, cuando el propietario del piso sacó a pasear la alcachofa de la ducha, cuando comenzaron los bollos en el pequeño pero robusto sofá, cuando se nos ocurrió la idea de colar chapas en escotes(lástima no conseguirlo), cuando el ketchup se convirtió en un combinado más, cuando llevabamos un rato con la regla del que bebe con la derecha bebe por dos o cuando para culminar la noche decidimos tirar por la terraza una televisión de veintipico pulgadas ante el permiso del propietario.
Cuando ya habíamos ocasionado el destrozo suficiente decidimos partir hacia Helsinki, studio51 sería el fin de fiesta. Tengo que decir que en Helsinki hay un selecto grupo de mujeres entre veintimuchos y treintaypocos que se conservan realmente bien y que con frecuencia se congregan en este sitio, así que allí fuimos y allí las encontramos. Es curioso como, a su edad, cuando se acerca un apuesto jovencito, aumente su líbido.


10 años de diferencia a tomar por saco



