lunes, 12 de diciembre de 2005
Tallin, tercera parte
El jueves por la mañana tocaba MADRUGAR con mayúsculas para ir a Tallin, esta vez, la tercera para mi, como no estaban los padres para pagar el viaje caro y rápido, había que partir a las ocho de la mañana de Helsinki para poder estar en Tallin a las 11 y poder aprovechar el día.
Así que a eso de las 6 y media de la mañana nos levantamos, con un sueño de espanto, para dirigirnos a la terminal A de Eckero Line en el puerto de Helsinki. Llegamos tras un paseito "refrigerante" (que frio!) finalmente al barco y una vez dentro, yo por lo menos, estuve tratando de entrar en calor durante al menos una hora.
Al llegar a Tallin estaba nevando, así que como buenos españoles que no están acostumbrados a ver la nieve, comenzaron las batallas de bolas, decir que yo soy extremadamente friolero y que además llevaba unos guantes de lana (si se mojan con la nieve se vuelven inservibles) por lo que participé poco en el intercambio de bolazos. Además tenía que hacer de guía así que fui tirando del grupo para así poder cumplir la agenda programada en la guía del buen guía para una visita a Tallin.
Visita estándar, plaza del ayuntamiento, catedral ortodoxa, muralla, torre de las escaleritas (que tras intentar colarnos por unas escaleras nos dijeron que hasta abril solo estaba abierta los domingos) y comida en la fábrica de cerveza para contemplar a las hermosas camareras trayendote los platos con su estilismo y glamour habituales:]
. Por la tarde de compras, que habían puesto un mercadillo típico en la plaza del ayuntamiento y vuelta al barco. Teníamos que irnos a Helsinki a preparar la expedición nocturna.
Como ibamos a llegar a horas intempestivas, decidimos comenzar la fiesta en el barco, y al ritmo de canciones del inserso
comenzamos a tomarnos el vodka que previamente habíamos comprado en el mismo barco (viva las tiendas duty free).
Esta vez el juego consistía en lo siguiente: Se pone la baraja (jugamos con una baraja francesa, de las de poker) en el medio y por turnos cada uno saca una carta, las reglas son las siguientes:
- Si sale del 1 al 5 negro, mandas beber ese número de tragos a quien te venga en gana
- Si sale del 1 al 5 en rojo, mala suerte, te los bebes tu
- Si sale un 6, se reparte, beben todos
- Si sale un 7, se pone regla, que durara hasta el final de la baraja
- Si sale un 8 bebe el de tu izquierda
- Si sale un 9, el de tu derecha
- Con un 10 todos menos tu
- Con una J, gesto, lo que significa que antes del fin de la ronda el que haya sacado esta carta tendra que realizar un movimiento repetitivo del que los demas tienen que percatarse y repetir, de lo contrario, beben
- Con una Q, el último que diga lo que empieza por co y termina por ño, bebe
- Y por último, el que saque una K, a fastidiarse, el que le haga caso hasta que salga el siguiente rey, bebe
Al llegar dos pequeños problemillas, el primero, se me olvida el gorro en el autobus (mierda!!!), y el segundo, el tema de autobuses para volver a Otaniemi a las 10 de la noche esta un poco tenso. Asi que taxi que te crío y a ducharse que hay prisa.
Un ratillo en casa y de nuevo a Helsinki, que había que mostrar a la expedición algo del ambiente nocturno de esta gélida ciudad. Como no, volvimos a perder el autobús (esta vez un poco de mea culpa por pachorritis aguda), así que de nuevo taxi. Tampoco son tan caros...
Así que a eso de las 6 y media de la mañana nos levantamos, con un sueño de espanto, para dirigirnos a la terminal A de Eckero Line en el puerto de Helsinki. Llegamos tras un paseito "refrigerante" (que frio!) finalmente al barco y una vez dentro, yo por lo menos, estuve tratando de entrar en calor durante al menos una hora.
Al llegar a Tallin estaba nevando, así que como buenos españoles que no están acostumbrados a ver la nieve, comenzaron las batallas de bolas, decir que yo soy extremadamente friolero y que además llevaba unos guantes de lana (si se mojan con la nieve se vuelven inservibles) por lo que participé poco en el intercambio de bolazos. Además tenía que hacer de guía así que fui tirando del grupo para así poder cumplir la agenda programada en la guía del buen guía para una visita a Tallin.
Visita estándar, plaza del ayuntamiento, catedral ortodoxa, muralla, torre de las escaleritas (que tras intentar colarnos por unas escaleras nos dijeron que hasta abril solo estaba abierta los domingos) y comida en la fábrica de cerveza para contemplar a las hermosas camareras trayendote los platos con su estilismo y glamour habituales:]
. Por la tarde de compras, que habían puesto un mercadillo típico en la plaza del ayuntamiento y vuelta al barco. Teníamos que irnos a Helsinki a preparar la expedición nocturna.
Como ibamos a llegar a horas intempestivas, decidimos comenzar la fiesta en el barco, y al ritmo de canciones del inserso
comenzamos a tomarnos el vodka que previamente habíamos comprado en el mismo barco (viva las tiendas duty free).
Esta vez el juego consistía en lo siguiente: Se pone la baraja (jugamos con una baraja francesa, de las de poker) en el medio y por turnos cada uno saca una carta, las reglas son las siguientes:
- Si sale del 1 al 5 negro, mandas beber ese número de tragos a quien te venga en gana
- Si sale del 1 al 5 en rojo, mala suerte, te los bebes tu
- Si sale un 6, se reparte, beben todos
- Si sale un 7, se pone regla, que durara hasta el final de la baraja
- Si sale un 8 bebe el de tu izquierda
- Si sale un 9, el de tu derecha
- Con un 10 todos menos tu
- Con una J, gesto, lo que significa que antes del fin de la ronda el que haya sacado esta carta tendra que realizar un movimiento repetitivo del que los demas tienen que percatarse y repetir, de lo contrario, beben
- Con una Q, el último que diga lo que empieza por co y termina por ño, bebe
- Y por último, el que saque una K, a fastidiarse, el que le haga caso hasta que salga el siguiente rey, bebe
Al llegar dos pequeños problemillas, el primero, se me olvida el gorro en el autobus (mierda!!!), y el segundo, el tema de autobuses para volver a Otaniemi a las 10 de la noche esta un poco tenso. Asi que taxi que te crío y a ducharse que hay prisa.
Un ratillo en casa y de nuevo a Helsinki, que había que mostrar a la expedición algo del ambiente nocturno de esta gélida ciudad. Como no, volvimos a perder el autobús (esta vez un poco de mea culpa por pachorritis aguda), así que de nuevo taxi. Tampoco son tan caros...


