lunes, 12 de diciembre de 2005
Sabado, sabadete, termina cansaete
Si en el anterior post he dicho que nos acostamos el viernes a las 6 de la mañana en este he de decir que estamos totalmente locos y a las 10 y media ya estabamos en pie para irnos a ver otra isla, esta vez Suomelinna.
Se trata de una isla con un fuerte militar, en realidad son 4 islas, pertenecientes al patrimonio de la humanidad, con una de las fortificaciones en isla mas grandes del mundo. Se construyó alrededor de 1800 y sirvió como lugar de encarcelamiento de presos fineses en periodo de ocupación rusa. Yo ya había estado una vez por allí así que más o menos el recorrido me lo sabía.
Hay unas cuantas cosas curiosas que ver en la isla, como por ejemplo las cuevas donde quedaban encerrados los presos, auténticos hoyos sin ventana en los que más de uno moriría congelado en invierno. Esta vez, por el frío estaban plagadas de estalactitas, algunas como puñales de medio metro de longitud.
También se pueden ver numerosos prados y almacenes al más puro estilo hogar-Hobbit en las laderas de la isla (si la isla es más alta por los bordes que por el centro, por ello es una fortificación), la tumba del constructor o un puente levadizo bastante curioso. Miré mal el horario de vuelta y tuvimos que esperar unos 20 minutos en el muelle a que zarpase el barco de vuelta, suerte que pudimos entrar a un bar que había allí (por cierto, viven unas 850 personas en la isla) y tomamos un calentito glögi (vino caliente con almendras y pasas típico de por aquí).
Al llegar a Helsinki, como desconocíamos un sitio asequible para comer carne de reno terminamos en el Rax, sitio de comida rápida en el que por 8 euros tienes toda la pizza, lasagna, alitas, aros de cebolla, bebida y café que te entré en el cuerpo.
Ya por la tarde había que descansar un poco en mi caso y en el caso de mis huéspedes organizar el equipaje para marchar de nuevo a tierras más cálidas.
A eso de las 8 de la tarde vinieron por aquí el resto del comando Otaniemi y volvimos a jugar al juego killer de las cartas y los numeros. Cuando ya eran las 10 y media nos hicimos nuestra copa Konami (para el que siga el blog ya he comentado qué es) y hacia Helsinki, hoy tocaba Onnela, discoteca que no te puedes ir de esta ciudad sin conocer.
Una vez guardados los bártulos en la estación de autobuses para recogerlos posteriormente a las 5 para ir al aeripuerto, entramos a la discoteca y los chavales no tardaron en darse cuenta que Finland is different y sobre todo, finnish women are different... Lo dicho, merece la pena ir a Onnela antes de irse. Al salir, una de McDonalds para hacer tiempo y a la estación a que el despistado segurata nos abriese para recoger las pertenencias e ir al taxi.
A eso de las cinco fue la despedida de la expedición y un servidor vuelta a casa. Han sido cuatro días ajetreados pero divertidos.
Por cierto, he de nombrar que tras el paso de la expedición ahora tengo otra toalla más, tres vasos más, unas cartas, unos dados, mapas de helsinki a lo "oficinadeinformacion", un par de cervezas sobrantes, 18 huevos, dos fantas-naranja de dos litros y un abridor (que ahora mismo no sé donde está pero que espero que aparezca). Y por supuestisisisisimo una estupenda botella de Pampero Aniversario que es "mi tessssooooorooooo"
Así da gusto
Se trata de una isla con un fuerte militar, en realidad son 4 islas, pertenecientes al patrimonio de la humanidad, con una de las fortificaciones en isla mas grandes del mundo. Se construyó alrededor de 1800 y sirvió como lugar de encarcelamiento de presos fineses en periodo de ocupación rusa. Yo ya había estado una vez por allí así que más o menos el recorrido me lo sabía.
Hay unas cuantas cosas curiosas que ver en la isla, como por ejemplo las cuevas donde quedaban encerrados los presos, auténticos hoyos sin ventana en los que más de uno moriría congelado en invierno. Esta vez, por el frío estaban plagadas de estalactitas, algunas como puñales de medio metro de longitud.
También se pueden ver numerosos prados y almacenes al más puro estilo hogar-Hobbit en las laderas de la isla (si la isla es más alta por los bordes que por el centro, por ello es una fortificación), la tumba del constructor o un puente levadizo bastante curioso. Miré mal el horario de vuelta y tuvimos que esperar unos 20 minutos en el muelle a que zarpase el barco de vuelta, suerte que pudimos entrar a un bar que había allí (por cierto, viven unas 850 personas en la isla) y tomamos un calentito glögi (vino caliente con almendras y pasas típico de por aquí).
Al llegar a Helsinki, como desconocíamos un sitio asequible para comer carne de reno terminamos en el Rax, sitio de comida rápida en el que por 8 euros tienes toda la pizza, lasagna, alitas, aros de cebolla, bebida y café que te entré en el cuerpo.
Ya por la tarde había que descansar un poco en mi caso y en el caso de mis huéspedes organizar el equipaje para marchar de nuevo a tierras más cálidas.
A eso de las 8 de la tarde vinieron por aquí el resto del comando Otaniemi y volvimos a jugar al juego killer de las cartas y los numeros. Cuando ya eran las 10 y media nos hicimos nuestra copa Konami (para el que siga el blog ya he comentado qué es) y hacia Helsinki, hoy tocaba Onnela, discoteca que no te puedes ir de esta ciudad sin conocer.
Una vez guardados los bártulos en la estación de autobuses para recogerlos posteriormente a las 5 para ir al aeripuerto, entramos a la discoteca y los chavales no tardaron en darse cuenta que Finland is different y sobre todo, finnish women are different... Lo dicho, merece la pena ir a Onnela antes de irse. Al salir, una de McDonalds para hacer tiempo y a la estación a que el despistado segurata nos abriese para recoger las pertenencias e ir al taxi.
A eso de las cinco fue la despedida de la expedición y un servidor vuelta a casa. Han sido cuatro días ajetreados pero divertidos.
Por cierto, he de nombrar que tras el paso de la expedición ahora tengo otra toalla más, tres vasos más, unas cartas, unos dados, mapas de helsinki a lo "oficinadeinformacion", un par de cervezas sobrantes, 18 huevos, dos fantas-naranja de dos litros y un abridor (que ahora mismo no sé donde está pero que espero que aparezca). Y por supuestisisisisimo una estupenda botella de Pampero Aniversario que es "mi tessssooooorooooo"
Así da gusto


