jueves, 15 de diciembre de 2005

Sueños para reflexionar

Esta es mi última semana completa este año (que no este curso) por tierras finesas, el jueves que viene me vuelvo a las tierras del jamón serrano, de la tortilla de patata, de la siesta, del flamenco, de por encima de cero grados...jejejeHelado

Y como resulta que a finales de diciembre por aquí tienen época de exámenes, y como resulta que he estado casi todo el cuatrimestre tocándome las narices (por lo decir otra cosa más obscena) haciendo honor a mi beca Erasmus, pues esta semana toca chapar un poquillo. AvergonzadoAvergonzado

Esto lo llamo yo un claro problema de organización, porque si en España he llegado a estar al mando de 10 asignaturas, aquí con dos me las estoy pasando canutas. Lo mismo es algún tipo de reacción hipocondriaca o algo por el estilo, ya que no es que lo lleve mal, sino que para ser tan poquito lo que tengo que hacer lo dejas lo dejas lo dejas....

Quizás por eso tuve anoche el sueño que tuve. El sueño se desarrollaba en mi casa de Madrid, con mis padres por ahí pululando etc...un dia normal...en esto que viene un perro hacia mi (lo interesante del sueño es que no tengo perro, pero en este sueño si que tenía uno). Me acuerdo perfectamente del perro, como nunca he tenido uno ni me he interesado por ellos no sé como se llama la raza pero es uno de estos chiquitillos que se les echa el pelo a los ojos (enseñadme fotos y diré...ESE!!)

El caso, que estaba con el perro y de repente...el perro no se movía, es decir, sabía que estaba vivo pero estaba encima mia como inerte, sin energías...lo curioso es que...sin saber exactamente porque al perro le pasaba eso...sabía como había llegado a ese punto de inmovilidad...

Vais a pensar que me rallo mogollón, pero la explicación es la siguiente: El perro era mi responsabilidad, es decir, yo debía ser el encargado de sacarle a pasear, de darle de comer, etc...y no estaba asumiendo dicha responsabilidad, por lo cual el perro estaba sin energías, con los músculos como entumecidos, etc...El perro no se comportaba de manera normal, pero yo sabía porque era y sabía que yo tenía la culpa.

Moraleja: Las responsabilidades, aunque sean pequeñas, hay que afrontarlas, o de lo contrario terminaran complicandose y dandote el doble de trabajo (se que esto no saldrá nunca en la "quote of the day" de google, pero por lo menos hoy me he planteado alguna que otra cosa).Sonrisa

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